Por Luis Alberto Padrón
La literatura se escribe para todos, pero el conocimiento fiscal se construye caso por caso.
En nuestra profesión, los libros, leyes y resoluciones están al alcance de todos. Pero el verdadero valor está en cómo aplicamos esa teoría al contexto particular de cada cliente, de cada situación, de cada problema por resolver.
Se trata de transformar letras y números en estrategia.
De leer entre líneas cada ley, reglamento, tratado, tesis, criterio, iniciativa, circular, requerimiento o citatorio.
De detectar riesgos donde otros solo ven trámites.
Esa es la diferencia entre saber… y comprender.
El conocimiento fiscal no se hereda. Se estudia. Se cuestiona. Se cultiva.
Avisados están.
