Una empresa escucha:
“Hay una nueva reforma fiscal.”
Y lo primero que pregunta es:
—¿Subió el impuesto?
No necesariamente.
Porque una reforma fiscal no siempre cambia una tasa.
A veces cambia algo que parece mucho menos importante:
Un anexo.
Un formato.
Un procedimiento.
Un requisito.
Y ahí está el verdadero riesgo.
Porque mientras todos están pendientes de cuánto se va a pagar…
pueden estar ignorando cómo se debe cumplir.
Y cuando la empresa se da cuenta, ya existe un incumplimiento.
No fue por querer evadir.
No fue por ignorar la ley.
Fue por no detectar el cambio a tiempo.
🔴 En materia fiscal, no basta con conocer las tasas.
Hay que leer la letra pequeña de la operación.

#LaVozdelFiscalista